MOSTASSA, THE ETHICAL KITCHEN

En pleno corazón del Eixample, tras una particular fachada que recuerda un templo griego que en otro tiempo albergaba una tienda de muebles y juguetes de madera, encontramos un espacio admirablemente restaurado pero informal, rústico pero fresco. Hablamos de Mostassa, un pequeño restaurante que funciona bajo la premisa de la cocina ética, saludable y deliciosa con platos elaborados a partir de productos de proximidad, frescos y de calidad.

Comenzaron especializándose en hot dogs gourmet, entre los que se encuentra uno vegetariano, y posteriormente comenzaron a añadir platos hasta confeccionar una interesante y versátil carta. Se separa en brunch y cena, pero básicamente se compone de los mismos platos que varían según motivos obvios de una carta a otra, como por ejemplo, las tostadas, los bikinis y los huevos se encuentran casi exclusivamente en la carta de brunch, pero en la carta de cena se mantienen opciones del desayuno como las burgers o o las ensaladas, entre otros. Recetas elaboradas de manera honesta a partir de productos orgánicos y sin procesar. Como es de esperar, la mostaza es su producto estrella, de producción propia y casera, cuentan con hasta nueve variaciones de la misma, desde curry y mango hasta de eneldo o rábano.

No somos muy amantes de las burgers de quinoa, por su consistencia es difícil encontrar propuestas que no se desmonten con facilidad y eso suele convertir la experiencia de degustación en una comedia ridícula para el espectador acompañante y, en muchos casos, también provoca una situación embarazosa para quien está luchando contra el fortuito derrumbamiento de la burger. En Mostassa deben estar al tanto de esta difícil realidad y algo han sabido hacer bien para evitar este desagradable hecho. Su hamburguesa de quinoa con col kale, queso feta y hierbas frescas con guacamole, pico de gallo y germinados, que se sirve con unas patatas rústicas especiadas de primera, no se desmonta todo lo que podría y sus ingredientes se quedan en todo momento en su sitio. Por lo demás, es una burger relativamente seca a la que la elección de guacamole y pico de gallo le va muy bien, ayudando a aportar un frescor y un sabor que, en contraposición con la estéril presencia de la burger y la inevitable existencia del pan, mejora lo presente.

Dejando de lado las trivialidades de su veggie burger y lo admirable del resto de su propuesta gastronómica, el local transpira una apacibilidad que lo convierte en un entorno inmejorable para disfrutar del concepto del Slow Movement o simplemente para hacer una pausa en la agitada vida moderna y recordar que todavía hay encanto en las pequeñas cosas.

www.mostassa.cat
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